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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2007. 19/06/2007DOMITILA A MI PESAR Domitila fue la primera esposa del emperador Vespasiano, el brillante romano al que se le ocurrió poner un impuesto por utilizar los urinarios públicos. Por eso los romanos empezaron a llamar vespasianos a los retretes en su honor y por eso al padre de mi madre, que trabajaba de mozo en los servicios de un cine, se le ocurrió ponerle ese pintoresco nombre que le marcó desde pequeña.
Un nombre, a veces, es una pesada carga. Cuando es un nombre poco común, te sientes lastrada por él, obligado a deletrearlo una y otra vez por qué no lo entienden cuando lo dices, te ves abocada a soportar las burlas, siempre hirientes, de los niños que buscan en la diferencia la diana de su crueldad. Y luego, cuando has conseguido superar el lastre de tu rareza y te sientes orgullosa, por fin, de tu originalidad te dices: "¿Cómo no voy a poner Domitila a mi hija? ¿Y si se pierde el nombre? Y vuelves a cometer el mismo error que tus padres.
Yo soy Domitila de segunda generación. Siempre odié a mi madre por colgarme ese Sambenito que me acompañará mientras viva. No me ha ocurrido igual que a mi madre, nunca pude acostumbrarme al nombrecito, incluso he intentado cambiarlo en el Registro Civil, pero el adusto funcionario que me tocó en suerte se empeñó en que tenía que buscar un nombre que empezase por D: Dorotea, Demetria, Desideria, Dolores ..... Casi me pareció peor el remedio que la enfermedad, así que seguí con el nombre de la insigne liberta del siglo primero. De todos modos, cada vez me duelen menos las risitas que provoca a quien lo escucha por primera vez. Los que me quieren lo suavizan y me llaman "Domi", "Tila", hasta hay uno que me susurra Domitilita en los momentos más íntimos que pasamos en su reclinable "Fiat Estilo".
Cuando estoy en ese coche italiano, con sus asientos de sensual suavidad, no puedo menos que recordar a la Domitila romana, que no llegó a ser emperatriz, pero fue madre del gran Tito (a lo mejor por eso les llaman "titos" a los orinales, al padre le dio por los urinarios y al hijo...) parece que la veo pasear por los suntuosos parques de la Roma Imperial, con sus ojos verdes musgo, con la túnica rozando el perfecto empedrado. Seguro que ella sí estaría orgullosa de su nombre y cuando llegara la noche romana, sin el disfraz de la luz eléctrica, se abandonaría en el triclínium esperando su mejor hora: la de acostarse. En el lecho, Vespasiano la cargaría de besos y de sueños imperiales. Y ella, arrullada por el lujo de la seda, se dormiría en sus brazos acordándose de cuando era esclava, sabiendo que sus hijos Tito, Domiciano y Domitila no pasarían nunca hambre. Yo, a veces, me imagino que vivo en el año 69 d.c. y soy la hija del Emperador, rodeada de aduladores, pretendientes, regalos y cenas eternas que empiezan a las cuatro de la tarde y terminan entrada la madrugada. Cenas con pescados de las mas variadas clases: salmonetes, anguilas, lenguados; aves: tordos, tórtolas, perdices, lirones; y carne de cordero, cabrito, cerdo o jabalí. Postres con frutos secos, pastelitos de miel y vino en abundancia, sólo o con agua y miel. Sin embargo, ahora, de vuelta del mundo de los sueños, devoro un plato tan poco imperial como el arroz a la cubana. Con su sencillez lo tiene todo: la energía vigorizante de la fécula, el rojo ardiente del tomate y la temblorosa isla de yema huevo. Adoro romper con el tenedor la perfecta bandera tricolor del plato, componer nuevos colores mezclando el rojo, el amarillo y el blanco. Luego, cuando aún humea, sucumbo a los sabores simples de amalgama perfecta para después consolarme pensando en que, si bien mi novio no es emperador ni se llama Vespasiano, al menos me lleva a pasear los domingos soleados en su Vespino. LA ROSA DE LOS VIENTOS.- Por José Manuel González La vida de un superhéroe es monótona dentro de lo que cabe, tenemos las obligaciones propias de nuestros superpoderes: salvar al mundo de los súper-villanos, defender a los oprimidos de sus opresores, asistir a las víctimas, solucionar las consecuencias de las catástrofes naturales y todas las demás bagatelas que los cómic Marbel se han encargado de airear. Lo que pasa es que, en el tiempo en que vivimos, hay tantos de mi clase que, a veces, tenemos que pelearnos por ejercer nuestra labor salvadora. Ayer, sin ir más lejos, tuve una terrible trifulca con "El Hombre de Paja", -no confundir con Pajaman que como todo el mundo sabe es de los malos y un guarro- , tan prepotente él, quería apagar el incendio declarado en una gasolinera. El caso es que yo llegué primero, pero se empeñó en ayudarme sin darse cuenta de que su cuerpo arde con facilidad y que toda la gracia de sus superpoder consiste en ir dejando un rastro de pajitas por donde pasa y salir volando cuando sopla una ráfaga de viento. Por eso tuve que llamar a mi amigo Waterman para apagarlo (al Hombre de Paja, la gasolinera ardió por completo).
El viernes veinticinco de mayo me levanté con la firme convicción de dar un giro a mi vida. Lo tenía decidido, a partir de ese día iba a adoptar una personalidad secreta. Con muchas dificultades me confeccioné un traje de camuflaje que consistía en: -Pantalón vaquero, gastado por las rodillas, con su roto deshilado y bolsillos en el culo. -Camisa de cuadros con bolsillo en el lado izquierdo y botones de nácar de cuatro agujeros. -Zapatos marrones, gastados en la suela y los talones, con cordones y una mancha en el empeine derecho. También me hice con una gorra de esas de béisbol con visera enorme, pero fui incapaz, tras muchos intentos, de mantenerla puesta algo más de unos segundos sobre mi etérea cabeza.
Tras el desayuno de todos los días (leche ozonizada, galletas de protones con neutrinos y el aburrido zumo de roca) salí de casa decidido a no utilizar mis superpoderes. Por la calle vi a Súper Vulpes, con su rabo al viento, su hocico respingón y sus orejitas color canela. Ella, como siempre, me saludó como se saluda a un extraño al que ves todos los días -¿Qué tal Súper Cierzo? Dijo peinando sus velludos brazos y sin levantar la vista. Yo no pude menos que ocultar mi decepción y me largué soplando en dirección noroeste fuerza tres. Al llegar a la esquina vi la típica cabina telefónica y con la rapidez del viento -que por algo soy Súper Cierzo- me coloqué el traje con mi nueva identidad.
El resultado fue impresionante. Nada más verme Vulpes alzó esos increíbles ojos color avellana y frotó sin disimulo su frondoso rabo entre mis piernas. No pudo evitar su naturaleza, siempre ha sido y será un zorrón. Por un momento, creí que me iba a descubrir, que mi cuerpo de aire se desintegraría dejando en el suelo el disfraz, pero por increíble que pueda parecer, nada de esto sucedió.
Vulpes quedó prendada al instante de mi aspecto desvalido. Yo la veía seguirme, con disimulo, mientras recorría la calle andando (sí, han escuchado bien ¡andando! ¡Sobre el suelo! ¡Sin volar!) La sensación de libertad era increíble.
Continué callejeando durante más de una hora viendo la sombra peluda de Vulpes que merodeaba ya con descaro. Dos veces estuve tentado de descubrirle mi verdadera identidad, pero en el último momento resistí el impulso. Ahora me sentía un tío importante, querido, atractivo incluso. Sabía que tenía que entrar en una situación comprometida para dejarme salvar y así culminar mi transformación. Por eso, cuando vi aparecer el enorme camión de la basura no lo dudé. Crucé la calzada con gesto distraído y paso decidido. El camión, lanzado cuesta abajo, fue incapaz de frenar. Ese era el momento para que interviniese Vulpes, pero en el último instante, cuando sus potentes piernas iniciaban un acrobático salto, fui izado por el aire asido por los sobacos. Levanté la vista lleno de rabia para comprobar quien era el aguafiestas. -Tierra trágame -me dije- es Tramontana mi ventosa novia. Me dejó con suavidad cerca de la parada de metro. No me reconoció, sin embargo, creo que encontró algo familiar en mi aspecto. Muy asustado, me deshice del disfraz y me dirigí a nuestro bar preferido, a la Rosa de los Vientos, donde me esperaban Siroco, Mistral y Tramontana que seguía algo mosqueada por no poder relacionar a quién le recordaba la cara del panoli que había salvado.
Como cada viernes, tomamos un extenso surtido de aguas ionizadas y el típico oxígeno puro que sirven en todos los bares de superhéroes. Siroco inició una de sus locuras, soplaba cálido como la fragua de Vulcano; Mistral bebía de su copa harto de todo, mientras, Tramontana miraba buscando en mi cara la sombra de la culpa. Yo, por mi parte, desviaba la conversación hacia temas triviales: las próximas elecciones al consejo estelar, los precios de los vehículos espaciales y lo mal que se está poniendo aparcar en la Luna. Para Tramontana era evidente que estaba ocultándole algo. Me sometió a un sutil interrogatorio hasta que me derrumbé. Canté como un jilguero, le enseñé mi disfraz algo manchado de asfalto y ella empezó reír con fuerza lo que motivó el consiguiente vendaval y las protestas del pesado de Mister Granito, quejándose de que, su querida Súper Piedra Pómez, había salido despedida al fondo del bar con su consumición incluida.
Lo gracioso de todo es que Tramontana no se lo tomó nada mal, cuando terminó de reír me estampó un beso que resonó como un trueno y derribó, nuevamente, varias consumiciones.
Tras las miradas asesinas del dueño del local, nos largamos con viento fresco (o cálido, según se mire) el día había sido agotador y hasta los superhéroes necesitamos un descanso.
Pina 11 de junio de 2007 21/06/2007UNA DE CONCURSOS POÉTICOS EL CENTRO DE ESTUDIOS POÉTICOS me ha vuelto a seleccionar como semifinalista en su concurso Amarga Hiel. La verdad es que este tipo de concursos me huelen un poco mal ya que la publicación del libro que pretenden y sobre todo el precio del mismo (49 € + 5 € por gastos de envío) me parece un podo desproporcionado para la dotación del premio (150 €) de todas formas creo que estos concursos deben de estar patrocinados por algún grupo anti-prozac, están diseñados para subir el ego, te mandan una carta en la que, si eres un poco crédulo, puedes llegar a la conclusión de que le haces sombra al mismo Garcilaso de la Vega. Voy a pegar la cartita para que nadie crea que miento Comandante Zorita 13-28020-Madrid-España Página web: http://www.centropoetico.com--Fax 34915630764 y 34915347556 (SI NO PUEDE LEER BIEN ESTA CARTA PíDANOS LA VERSION SIN TILDES. NORMALMENTE LE HUBIÉRAMOS ENVIADO UNA CARTA TRADICIONAL EN LUGAR DE UN CORREO ELECTRÓNICO, PERO NO DISPONÍAMOS DE UNA DIRECCIÓN COMPLETA EN SU CASO)
20 de Junio de 2007
Estimado/a JOSÉ MANUEL:
Después de leer y estudiar su poema, el Comité de Selección lo ha catalogado en nuestro concurso, Amarga Hiel, como semifinalista. El jurado está trabajando y esperamos conocer el poema ganador a mediados de Julio. Como semifinalista tendrá usted la oportunidad de ganar el premio de 150 Euros en efectivo. Le deseamos mucha suerte. El poema ganador se publicará en la página web.
Eso no es todo.......
JOSÉ MANUEL, imagine su poema en un precioso libro antológico
Para celebrar el talento único que usted ha demostrado, queremos publicar su poema en lo que promete ser uno de los libros de colección más preciados.......
AMARGA HIELAMARGA HIEL será publicado este verano. Será un volumen de alta calidad y en la línea de los clásicos, para que dure varias generaciones. El libro engrosará favorablemente su biblioteca y será un tesoro familiar o un regalo personal de alto valor. En la página web del Ministerio español de Cultura:
http://www.mcu.es/libro/CE/AgenciaISBN/BBDDLibros/Sobre.html
puede ver las características de nuestras antologías. El ISBN de la última antología publicada, Mar de Nubes es el 978-84-935735-0-8. Esto le ayudará en su localización en la web del Ministerio. SIN NINGÚN COMPROMISO
JOSÉ MANUEL, antes de continuar, déjenos aclararle una cosa........ su poema ha sido seleccionado para su publicación como resultado de un concurso en el que ha quedado semifinalista, en base a su talento único y visión artística. Entendemos que añadirá importancia y atractivo a esta edición. Por lo tanto usted no tiene obligación de pagar una cuota para su publicación ni está obligado a comprar nada. Desde luego, mucha gente desea obtener un ejemplar de la antología donde figuran artísticamente. Si este es su caso, aceptamos gustosos su pedido y garantizamos que quedará satisfecho.
Rogamos vea el documento adjunto, para informarse sobre la compra especial, con descuento, si usted quiere pedir un ejemplar de AMARGA HIEL.
¿QUÉ SUCEDE AHORA?
Como le hemos informado, su poema fue seleccionado para el concurso final - así pues usted no necesita hacer nada más. Sin embargo, para que su poema sea publicado, debe revisarlo. Adjunto encontrará el texto del mismo. Léalo cuidadosamente y haga los cambios que crea oportunos corrigiendo los posibles errores. El Permiso de Publicación del Artista también verifica que “SIEMPRE EN TRÁNSITO” es su trabajo artístico original y que nos da permiso para publicarlo en esta ocasión. Déjeme asegurarle que usted sigue siendo propietario de su poema. AMARGA HIEL tiene copyright como una recopilación. Esto quiere decir que usted mantiene la propiedad de su obra artística.
También debe decidir si desea incluir, información personal sobre usted y su poema, en esta elegante edición. De esta forma, los medios de comunicación y el público en general, estarán informados sobre sus motivaciones, el significado que tiene la poesía en su vida, la historia detrás del poema y su punto de vista filosófico. Hemos establecido una sección especial biográfica con este propósito en la antología. Aunque debemos cobrar una cifra simbólica por este servicio, usted no está obligado a incluir esta información. Su poema puede ser publicado sin ella si así lo desea. Rogamos lea la sección de Perfil del Artista en el adjunto impreso de “Permiso de Publicación del Artista” para más información.
Entretanto nuestro Departamento de Diseño ha empezado a trabajar en la colocación de los poemas seleccionados para esta antología. Pero recuerde, debe rellenar el impreso de Permiso de Publicación del Artista y devolvérnoslo antes del 21 de Agosto del 2007. Y si usted quiere recibir un ejemplar de AMARGA HIEL al precio especial de descuento para colaboradores, rellene, por favor, la información necesaria en el impreso adjunto de “Permiso de Publicación del Artista”.
Permítanos, JOSÉ MANUEL, felicitarle de nuevo. Creemos que tiene usted un talento especial y esperamos con impaciencia la publicación de su poema en AMARGA HIEL. Por si quiere verlo, se publica en la sección de Concursos Anteriores de nuestra web.
atentamente
Manuel López Rodríguez Editor
P.D. JOSÉ MANUEL, debe estar orgulloso/a de su logro. De los miles de poemas que leemos cada año, solo puede publicarse una pequeña fracción. Estamos satisfechos de que “SIEMPRE EN TRÁNSITO” va a recibir el reconocimiento que una publicación, a escala internacional, puede conseguirle. Y si usted solicita AMARGA HIEL, estamos tan seguros de que le encantará la calidad de la edición y la manera en que se presenta su poema, que podemos ofrecerle una oferta de devolución de dinero, sin condiciones, en caso de que usted no quede satisfecho/a. Por cierto el poema "SEMIFINALISTA" lo escribí en el taller con Miriam Reyes,
SIEMPRE EN TRÁNSITO Recuerdo las tardes lánguidas sobre el manto ocre de la alameda junto a la lámina azul que refleja sosiego largos paseos oyendo el crepitar de tus zapatos los silencios de alcoba y el sofá rojo.
Recuerdo el sol que derrite las sombras la lluvia dulce que sangra las nubes siempre a las tres puntual como la muerte siempre fugaz como mi estrella.
Recuerdo madrugadas de algodón con patas balidos de rebaño en el corral de piedra la aguja que penetra profiláctica o venenosa la matriz distócica y el parto de Cesar.
Recuerdo días emparejados sin trío ni cuarteto dúo de aprendices sin miedo a mirarnos caminando al borde de un río moribundo carretera inversa alejada del nido y la vida que nos vive siempre en tránsito.
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JOSÉ MANUEL GONZÁLEZ MARTÍNEZTemasArchivos
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